Rutas Urbanas
Ruta del Modernismo y la Belle Époque
Ruta del Modernismo y la Belle Époque
El período histórico que va desde la década de los años ochenta del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil (1936-39) representa para la ciudad de Tortosa una etapa de gran desarrollo urbano. Este período de crecimiento demográfico y mejora del nivel de vida de la población se vio favorecido por la expansión del cultivo del olivo y la producción de aceite, actividades económicas que se convirtieron en la principal fuente de ingresos de muchos habitantes de la ciudad y tuvieron un claro reflejo en el desarrollo urbanístico.
1. Antiguo Matadero Municipal
Actualmente alberga el Museo de Tortosa y la Oficina de Turismo. Fue diseñado por el arquitecto de origen tarraconense Pau Monguió. Construido entre 1906 y 1908, es un edificio formado por ocho pabellones dispuestos de forma simétrica, dentro de un recinto delimitado por altos muros perimetrales. La fachada del cuerpo principal tiene en la planta baja un pórtico abierto mediante arcos rebajados de ladrillo cocido, el mismo material con el que están hechos los pilares. La parte más destacada del edificio es la variada decoración de frisos de cerámica de estilos y cromatismos diversos, lo que le da una riqueza ornamental muy característica.
2. Casa Grego o Casa Pilar Fontanet
Fue construida entre 1906 y 1909 bajo la dirección de Monguió. Aquí opta por un modernismo más cercano a los postulados franco-belgas, en el que el vidrio, la madera, el metal, las aplicaciones en relieve y los esgrafiados vegetales toman protagonismo. Destaca la monumental galería de madera y vidrio situada en la esquina, de sabor atlántico.
3. Iglesia de la Reparación
Del arquitecto Joan Abril, planteada en estilo historicista en el que se mezclan elementos neorrománicos en la fachada principal y el ábside, con otros neobizantinos en el interior. Destaca el pavimento hidráulico de los afamados talleres Escofet. En la parte posterior de la iglesia se encuentra la entrada a la monumental cripta y desde la plaza posterior se puede disfrutar de la colorida y esbelta cúpula del templo.
4. Casa Climent
Del maestro de obras Josep Maria Vaquer, quien construyó una vivienda donde predominan las líneas verticales. En la esquina hay una galería-tribuna de tres pisos rematada con cubierta metálica y veleta.
5. Casa Lamote de Grignon (Hotel Siboni)
Diseñada por Vaquer, presenta una mezcla de elementos modernistas e historicistas, tal como era habitual en este maestro de obras local. Destacan las decoraciones vegetales de gran tamaño.
6. Iglesia del Roser
Obra de Joan Abril de 1910 con un interesante estilo neorrománico y campanario esbelto. Sufrió daños durante la última guerra y fue reconstruida durante los años cuarenta de manera poco respetuosa con sus formas originales.
7. Casa Llorca
Del conocido maestro de obras Josep Maria Vaquer, alrededor de 1919. Presenta una gran fachada de tres pisos de altura, con muros que imitan sillares de piedra. Destacan las bonitas composiciones florales en piedra artificial de los balcones.
8. Casa Camós
Una obra temprana del arquitecto Pau Monguió como arquitecto municipal de Tortosa, construida entre 1903 y 1904. Fue edificada para un mayorista de productos alimentarios en una esquina de manzana; destacan los arcos rebajados de las aberturas de la planta baja y el uso de elementos decorativos similares a los del antiguo Matadero, como las bandas decorativas de cerámica coloreada.
9. Antiguo puente del tren o Pont Roig
Rehabilitado como paso peatonal y de la Vía Verde del Bajo Ebro, después de haber servido durante décadas como puente ferroviario. El puente presenta dos partes claramente diferenciadas: los dos tramos más altos, situados en la ribera derecha del Ebro, son los originales construidos en 1909 por la Maquinista Terrestre y Marítima, mientras que el tramo más bajo, en la ribera izquierda, es una reparación hecha en los años 40 para recuperar el puente parcialmente destruido durante la Guerra Civil. Su situación elevada sobre el río Ebro lo convierte en un lugar ideal para pasear y disfrutar de vistas magníficas sobre el río, el bosque de ribera y las fachadas fluviales de Tortosa.
10. Mercado Municipal
Construido durante la década de los ochenta del siglo XIX, con importantes cambios de planteamiento a lo largo de su largo y complejo proceso constructivo. De un primer proyecto basado en tres naves separadas con pilares de hierro se pasó a una sola nave, diseñada por el arquitecto Joan Abril. La intervención no fue exitosa, por lo que finalmente la obra fue completada por Joan Torras Guardiola, quien realizó un espacio interior monumental, cubierto con largas cerchas de hierro y con elevadas fachadas en los lados cortos del edificio. Se ha convertido en un referente visual de la fachada fluvial de la ciudad debido a su ubicación junto al río Ebro.
11. Casa Segarra
Construida bajo la dirección de Pau Monguió en 1907. La fachada, orientada a dos calles, permite la existencia de una tribuna en la planta principal con ventanales de arco mixtilíneo con vidrieras emplomadas, típicas del Modernismo, que son uno de los elementos más singulares del edificio.
12. Casa Brunet
Edificada por el conocido maestro de obras Josep Maria Vaquer. Este auténtico palacete urbano presenta características muy diferentes de la casa anterior, ya que se trata de una construcción de planta y piso con destacada influencia ecléctica y rococó, tanto en el interior como en el exterior. Destaca la bonita tribuna en la esquina, sobre la puerta de entrada, y la coronación perforada por un triple arco. También son muy interesantes los trabajos de forja de los balcones. En el interior hay que fijarse en la escalera de acceso y el vestíbulo, con luz cenital. Originalmente, la planta era la vivienda del propietario, Salvador Brunet, que alquilaba los bajos a un banco. Fue requisada durante la Guerra Civil por los anarquistas y luego acogió durante décadas la sucursal tortosina de la Academia Cots. Desde hace unos años es la sede corporativa de la Cámara de Comercio de Tortosa, que encargó una restauración que ha permitido recuperar en buena medida su esplendor inicial.
13. Casa Bau
Construida entre 1912 y 1915, siguiendo un proyecto del arquitecto barcelonés Josep Plantada. El cliente era el empresario aceitero Josep Bau, padre del político Joaquim Bau. Este comerciante de ideología carlista había abierto el mercado sudamericano a los aceites tortosinos, lo que le permitió ganar mucho dinero. El proyecto incluía la vivienda y los almacenes comerciales de aceite, que también se conservan. El resultado final, a pesar de una ampliación hecha en los años cuarenta de dos plantas y un ático, es una muestra interesante y original de arquitectura modernista en la ciudad, con mirador principal, columnas lisas con capiteles florales en planta baja, trabajos de forja en rejas y decoración vegetal naturalista en las ménsulas que sostienen el mirador. Desde el año 2000, la planta principal alberga la Demarcación del Ebro del Colegio de Arquitectos de Cataluña.
14. Casa Sabaté
Uno de los edificios modernistas más singulares de la ciudad. Construida entre 1914 y 1915 por el maestro de obras Vaquer en un estilo neoegipcio muy poco habitual en Cataluña. La puerta principal es digna de un templo egipcio, con dos columnas flanqueadas por dos monumentales esfinges aladas que combinan partes humanas con partes de león. Destaca la balconada de la esquina sostenida por dos ménsulas con dos cabezas de elefante.
15. Casa Piñana
Obra del arquitecto Pau Monguió, construcción sencilla de volumen pero impactante por el uso de arcos parabólicos gaudinians en las tres aberturas de la primera planta.
16. Parque Municipal
Destacan la escalinata y la pérgola, obra de Pau Monguió (1921). Muestra un modernismo muy maduro, aunque tardío. Las barandillas tienen un ritmo muy característico y los bancos combinan trencadís y acabados rústicos hechos con guijarros, todo rodeado de un magnífico entorno vegetal con especies mediterráneas y exóticas.
17. Chalet Pallarès o Villa Alicia
Obra de Monguió para un empresario del aceite. Destaca la gran torre mirador a los cuatro vientos, ya que inicialmente estaba rodeado de un entorno rural. Las esbeltas líneas verticales le dan un toque nórdico, muy singular en el contexto urbano de la ciudad.