Rutes Urbanes de Tortosa

Ruta de los Reales Colegios y Renacimiento

Ruta de los Reales Colegios y Renacimiento

La ruta recorre los principales edificios y obras del Renacimiento conservados en Tortosa.

Ruta de los Reales Colegios y Renacimiento

Esta ruta nos permite conocer el legado del Renacimiento que conserva la ciudad de Tortosa. Su situación geográfica privilegiada y la fertilidad del valle del Ebro, que describe magníficamente Cristòfor Despuig en Los Col·loquios de la insigne ciudad de Tortosa, redactados por el autor alrededor del año 1557, fueron un punto de partida muy favorable para el desarrollo económico y social del núcleo urbano más importante de aquella época en el sur de Cataluña.

El itinerario comienza al final de la calle Sant Domènec, donde encontramos el mejor conjunto arquitectónico del Renacimiento catalán: los Reales Colegios. Los orígenes de estos dos centros educativos se encuentran en la figura del fraile dominico Baltasar Sorió, quien, a partir del año 1523, quiso convertir la antigua casa de la Lectoría de la Seo en un colegio para formar frailes de su orden. En el año 1534 se creaba el primero, dedicado a San Jorge y Santo Domingo, como centro de estudio de Artes y Teología de los dominicos. En 1544 comenzó el proceso para crear el segundo, dedicado a Santiago y San Matías, con el objetivo de educar a los hijos de los moriscos en la fe cristiana, también con profesorado dominico.

1. El Real Colegio de San Jaime y San Matías

Representa, sin ninguna duda, el mejor conjunto arquitectónico del Renacimiento catalán, tanto por la homogeneidad de su estilo como por su magnífico patio, maravillosamente conservado. En el centro de la fachada destaca una monumental portada de estructura piramidal de tres cuerpos, como si se tratara de un retablo. En el nivel inferior hay un arco de medio punto con dos columnas corintias adosadas. En el entablamento encontramos elementos del mundo clásico. En el segundo cuerpo aparece el escudo de los Habsburgo con el águila imperial bicéfala situada bajo un frontón triangular sostenido por dos figuras. En la parte superior hay tres esculturas de santos: los dos titulares del colegio y el Ángel Custodio.

El patio interior es el elemento arquitectónico más interesante de todo el conjunto de los Reales Colegios. Es de planta cuadrada con tres niveles de galerías sostenidas por columnas. El elemento decorativo más característico es el friso decorativo de la segunda galería, donde se representan los bustos de parejas reales desde Ramón Berenguer IV, conquistador de la ciudad, y Peronella de Aragón, hasta Felipe II y María de Portugal. Fue realizado entre los años 1563 y 1564 por el escultor de origen burgalés Francisco de Montehermoso. Además de este friso real, en el patio también encontramos bustos de moriscos en la planta baja, un apostolado en el primer piso y los cuatro vientos en las esquinas de este mismo nivel.

2. El Real Colegio de San Jorge y Santo Domingo

Cabe destacar la portada de acceso al Real Colegio y la iglesia de Santo Domingo. El primero también es conocido como Domus Sapientiae (es decir, la Casa de la Sabiduría), porque muestra esta inscripción en el arquitrabe de la portada, ya que entre 1600 y 1717 este edificio fue universidad, primero pontificia y después real. En la fachada está grabada la fecha de 1578. El patio o claustro fue rehecho en los años sesenta, ya que el antiguo, construido a principios del siglo XVII, sufrió los bombardeos de la última Guerra Civil. En la reconstrucción se intentó reproducir lo más fielmente posible los elementos originales.

3. Iglesia de Santo Domingo

Es un magnífico ejemplo de iglesia que mezcla magistralmente elementos renacentistas (la portada, ciertos detalles decorativos, etc.) con otros góticos, como el sistema de bóvedas de la cubierta y el coro. Fue construida bajo la dirección y supervisión del arquitecto Martín García de Mendoza entre los años 1585 y 1595. La portada está configurada como un arco triunfal clásico por su estructura, con grandes columnas laterales, y glorifica la memoria del obispo Joan Izquierdo, promotor de las obras.

El interior de la iglesia, muy diáfano y donde predominan las líneas verticales por la ausencia de pilares o columnas, muestra claramente las mejores virtudes de la tradición gótica catalana, con espacios unitarios cubiertos por bóvedas de crucería.

En el interior encontramos algunas piezas interesantes: en primer lugar, en el suelo, las losas funerarias esculpidas con las efigies de las dos personas que impulsaron las obras de este Real Colegio: el fraile Baltasar Sorió y el obispo dominico Joan Izquierdo.

En la cabecera podemos ver el antiguo armario-archivo de la Casa de la Ciudad, del año 1574, con pinturas en el interior de sus puertas. En un lateral de la iglesia también encontramos un resto de la antigua Casa de la Ciudad: una portada de piedra construida en el año 1572, con la curiosa representación de una calavera como recordatorio de la brevedad de la vida.

Dentro de esta antigua iglesia funciona actualmente el Centro de Interpretación del Renacimiento, donde se ofrece una interesante aproximación a esta etapa histórica y se explica el motivo por el cual la ciudad organiza cada año, durante el tercer fin de semana de julio, la Fiesta del Renacimiento, un gran evento de recreación histórica alrededor de esta época. Durante los días que dura la fiesta, las calles de la ciudad se engalanan, se realizan espectáculos, desfiles, menús renacentistas en los restaurantes, mercados de productos diversos y tabernas que recrean los ambientes de la época. Esta fiesta se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Tortosa.

4. La Catedral

Una buena parte de las naves fue construida durante la segunda mitad del siglo XVI y también se conservan algunas muestras artísticas muy interesantes del Renacimiento. Por ejemplo, la capilla del Nombre de Jesús, construida a principios de la década de los setenta del siglo XVI bajo la dirección del maestro de origen vasco Joan de Sobralde y con el impulso económico del obispo fray Martín de Córdoba y Mendoza.

Posteriormente el obispo cedió la capilla a los beneficiados de la catedral, quienes encargaron el retablo de madera policromada que combina una estructura clásica con tallas colocadas dentro de hornacinas. En su construcción participaron varios artistas, como el carpintero Gabriel Sit, que realizó la estructura siguiendo un diseño de Sebastiano Serlio. Decoraban el retablo diversas figuras escultóricas como un Calvario y los cuatro evangelistas.

De finales del siglo XVI se conserva en la Catedral un objeto singular dentro del panorama artístico de Cataluña: la reja renacentista del presbiterio. Originalmente cerraba el espacio del altar mayor, pero fue trasladada a los pies de las naves a principios de la década de 1970. Promovida por el obispo Gaspar Punter, fue realizada en Girona en 1593 con un alma de madera, planchas de hierro y elementos de bronce. Presenta una exquisita decoración renacentista en las pilastras. Sobre la puerta principal hay dos volutas contrapuestas con un jarrón encima y, en la parte superior central, dos seres mitológicos alados que sostienen las armas del obispo promotor de la obra.

Para terminar la visita a la Catedral debemos hablar del mayor mueble renacentista de Cataluña: el antiguo coro, trasladado desde finales de la Guerra Civil al antiguo dormitorio de los canónigos y actualmente visitable dentro del circuito de la exposición permanente de arte sacro de la Catedral. Fue realizado con madera de roble que descendió por el río Ebro desde los bosques de Navarra entre los años 1578 y 1593 por el escultor Cristóbal de Salamanca y su taller. Presenta un espectacular conjunto de relieves de madera en los que se combinan figuras de santos con elementos decorativos vegetales y geométricos.

5. Palacio Oliver de Boteller

Conserva la monumental fachada construida con sillares muy bien escuadrados y presenta una imagen austera y maciza, con un claro predominio del muro sobre las aberturas. Fue construido a inicios del siglo XVI por Lluís Oliver de Boteller, iniciador de una de las familias más importantes de la Tortosa de su tiempo. Su poder económico se basaba en el control del comercio de las salinas del Delta. Fue el palacio urbano más grande de la ciudad y en él se alojó, entre otros, el rey Felipe II cuando permaneció en Tortosa a finales del año 1585.

6. Casa de la Diputación del General

Se trata de un edificio señorial construido con sillares de piedra de Flix entre los años 1576 y 1578. Era el lugar donde residían los funcionarios al servicio de la Generalitat y donde se recaudaban determinados impuestos que gravaban, entre otras mercancías, la ropa. Fue la primera de las casas de la Generalitat construidas en Cataluña y sirvió de modelo para otras que posteriormente se edificaron en diferentes ciudades.

7. Palacio Despuig

Aunque probablemente fue construido durante el siglo XV, es importante porque en él residió el doncel y escritor Cristòfol Despuig (1510-1574). Fue un testigo privilegiado de la Tortosa de su tiempo, lo que dio lugar a una de las obras literarias en catalán más destacadas del siglo XVI: Los Col·loquis de la insigne ciudad de Tortosa (1557), donde describe de manera muy clara la vida urbana de la Tortosa del Renacimiento.