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Las Murallas
Ruta de las murallas
Si hay un elemento urbanístico que singulariza a Tortosa respecto de otros municipios de Cataluña es el patrimonio defensivo que aún se conserva, a pesar de los importantes cambios realizados desde finales del siglo XIX, cuando se empezó a derribar las murallas en beneficio del crecimiento urbano y para mejorar la circulación viaria.
Aunque la historia militar de la ciudad ya se remonta a la baja romanidad (con la muralla tardoantigua, visitable en el espacio Cota Zero), esta ruta se centrará fundamentalmente en dar a conocer todo el circuito exterior de murallas y baluartes datados entre la Baja Edad Media y el siglo XIX. El recorrido se puede hacer en el sentido indicado o en el inverso.
1. Fortificación de Tenasses. Situada en el extremo norte de la ciudad en una colina aislada, totalmente separada del núcleo urbano por el barranco del Célio.
A partir de un primer hornabeque, construido durante la Guerra de los Segadores, una vez Tortosa cayó en manos borbónicas en el año 1708, las nuevas autoridades militares decidieron reforzar el flanco más septentrional de las murallas, muy afectado por el asedio del duque de Orleans.
El conjunto está configurado por dos cuerpos defensivos contiguos pero con funciones diferenciadas: el primero, más próximo a la población, está formado por dos salas que servían de polvorín y cisterna de agua. El patio actúa como distribuidor desde donde se accede a las salas y también para subir a la parte superior del baluarte, con 18 troneras para cañones. El segundo es un recinto de grandes dimensiones situado a continuación del foso del primer tramo. Contiene un espacio llamado plaza de armas, localizado en la meseta septentrional. El frente norte concentra una fortificación con dos semibaluartes unidos por una cortina central, el hornabeque, precedido por un foso con un revellín y un camino cubierto, pavimentado con guijarros y rehabilitado.
2. Portal de Remolins. Desgraciadamente, en este caso solo podemos hablar en pasado porque este elemento de acceso a la ciudad desde el norte desapareció hace más de un siglo a causa de los cambios urbanísticos que eliminaban los antiguos portales de las murallas por la dificultad que ocasionaban al paso de vehículos. A través de dibujos históricos sabemos que tenía una estructura formada por dos torres de planta cuadrangular que enmarcaban una puerta con arco de medio punto.
3. Torre del Célio, tramo de muralla medieval y portal de los Judíos. Este sector de las murallas es uno de los que conserva en mejor estado la estructura original del siglo XIV, cuando se construyó el circuito defensivo de Tortosa durante la llamada Guerra de los Dos Pedros. En el extremo norte se encuentra la conocida Torrassa o torre del Célio, de planta circular y que sigue en buenas condiciones si la comparamos con el dibujo de Anton van den Wijngaerde de 1566, donde ya había perdido la cubierta.
El pasillo superior entre esta torre y los jardines del Príncipe es accesible a los visitantes, ya que allí se encuentra el punto de entrada al circuito superior.
Un punto importante de este sector es el portal de los Judíos, originalmente portal del Hierro, por tener las puertas reforzadas con planchas de este metal. Aunque está parcialmente enterrado, se mantiene intacto y permitía el acceso desde el barrio judío a la zona de necrópolis de esta comunidad, situada fuera de las murallas.
4. Avanzadas de San Juan. Consta de varios recintos defensivos construidos a lo largo de los siglos XVII y XVIII. El resultado es una compleja estructura defensiva de unos 300 metros de longitud, situada en la colina más próxima a la Suda como continuación de la fortificación.
El primer espacio, el más cercano al castillo de la Suda, presenta los muros más antiguos. Gran parte de la zona está ocupada actualmente por viales que permiten la circulación de vehículos hasta la cima del castillo.
El segundo recinto comienza con un foso situado al pie de la muralla medieval. La puerta de entrada presenta un arco de medio punto. A continuación se encuentra el hornabeque, formado por dos semibaluartes laterales unidos por un cuerpo alargado.
Finalmente, el tercer sector muestra una plaza de armas central con antemuros o barbacanas en los flancos y un baluarte irregular protegido por un foso, un revellín, un camino cubierto y un glacis.
5. Castillo de la Suda
Sin duda es el conjunto defensivo más importante de Tortosa. En la cima de esta colina nació la ciudad y ha sido testigo del paso de diversos pueblos y civilizaciones desde la antigüedad.
Gran parte de la superficie superior está ocupada por el Parador de Turismo, aunque se pueden visitar diversos elementos singulares como una necrópolis andalusí, dependencias subterráneas alrededor del pozo central y varias troneras desde donde se obtienen vistas espectaculares de la ciudad y del río Ebro.
6. Fortín del Bonet. Recibe este nombre porque se trata de una fortificación exterior al circuito de murallas cuya forma recuerda a un tipo de sombrero eclesiástico. Fue construido entre los siglos XVII y XVIII y está formado por un baluarte rodeado por un foso estrecho.
7. Muralla del Rastro. Es el tramo de muralla medieval conservado más monumental. Ha sido rehabilitado para poder acceder a pie al camino superior y enlaza la plaza del Rastro con la colina del Sitjar.
8. Portal de Tarragona. Es el portal medieval más majestuoso conservado de las murallas de la ciudad. Probablemente se comenzó a construir a mediados del siglo XIV.
9. Fortificaciones del cerro del Sitjar. Estos baluartes, junto con las Avanzadas de San Juan, forman el conjunto defensivo diseñado por ingenieros militares en el siglo XVII para proteger el flanco occidental de la ciudad.
10. Fortín de Orleans. Es la fortificación más meridional del circuito de murallas. Se construyó tras la Guerra de Sucesión y toma el nombre del duque de Orleans, conquistador de Tortosa en 1708.