La Tortosa del Renacimiento

La fachada de la Catedral

La fachada de la Catedral

La fachada de la Catedral. Fue construida entre la década de los treinta del siglo XVII y mediados del siglo XVIII, con largas interrupciones a causa de las guerras. Aunque el proyecto inicial se atribuye a Martí d’Abària, el largo proceso constructivo, de más de 120 años, provocó algunos cambios en el resultado final. A pesar de quedar inacabada, dio como resultado la fachada más ancha de las catedrales catalanas, diseñada siguiendo de cerca los preceptos del barroco italiano, en el que se inspira directamente.

Tiene cinco cuerpos. Por encima de las tres puertas (una para cada nave) y las dos ventanas laterales, se sitúan cinco hornacinas diseñadas para albergar esculturas monumentales. Solo la central contiene una figura moderna de mármol de la Virgen de la Cinta. Esta fachada, tal como la podemos ver hoy en día, es más ancha que alta, ya que los elementos superiores, como las dos torres proyectadas, quedaron inacabados; destaca, no obstante, por el entablamento monumental decorado con motivos vegetales de inspiración clásica y por la policromía de los elementos arquitectónicos más destacados, como las columnas de jaspe de Tortosa (un tipo de piedra local utilizada en muchos edificios barrocos de la Península Ibérica y de Italia) o los mármoles de diversos colores.